25 de abril de 2010

20 de abril de 2010

18-04-10 MARCHA COLMENAR VIEJO (Una crónica apasionada)


Ha sido una jornada de ciclismo épico, de las que hacen afición y se recuerdan para siempre. Es cierto que da pereza arrancar por la mañana cuando el cielo está negro y las previsiones meteorológicas anuncian que va a hacer un día de perros.

Quien no es de este mundillo no lo entiende. El domingo después de una intensa semana de trabajo, madrugas y te enfrentas a 72 Kmts. de lluvia, barro y sufrimiento agónico. Yo hace muchos años que desistí que se entendiese lo que hago. Me da igual que se me tache de loco. Adoro este deporte, el ambiente previo a una marcha de estas características me dispara la adrenalina, disfruto cuando me siento entre los míos. Y, después, cuando pasan las horas (ayer en torno a cuatro) y los kilómetros y hago andar la bici a un buen ritmo, superando un obstáculo tras otro, una trampa tras otra, me siento parte de la naturaleza y disfruto venciendo las inclemencias del tiempo y las cientos de dificultades que de forma impredecible se van sucediendo. No hay mayor placer ni mejor forma de pasar una mañana de domingo.

Esta prueba ha sido única, por el trazado, longitud y perfil de la ruta, por la organización impecable y por que la climatología la hecho de una belleza inigualable. Embestir a casi 40 Kmts/hora un charco de varios metros de longitud, que no sabes qué piedras o troncos esconde bajo la superficie, ni qué profundidad puede tener y que, cuando lo haces, levanta literalmente una ola que te salpica hasta la cara, es algo que solo sabes lo que es hasta que lo haces. No se explica, lo haces, confías en ti y en tu máquina, aprietas los puños para no perder el control de la dirección, sabes que tienes una buena suspensión, te levantas de la bici para amortiguar la embestida, y finalmente lo pasas, el agua te ha llegado a todas las partes del cuerpo incluido los ojos y la boca. Escupes, echas un trago del camelback y a por el siguiente obstáculo, que no sabes ni cuál es.

Por momentos cruzamos un charco tras otro, una y otra vez. El placer es indescriptible. Después, el arroyo Tejada, con un nivel que en algún caso superó los 60 cmts, y que engulló a todo aquel que titubeó al cruzarlo. Se vadea al menos ocho veces, lo que implica ocho subidones de adrenalina.

Senderos pedregosos que se habían convertido en cascadas de agua por los que teníamos que subir pedaleando, si no chapoteando, mientras la bici da unos botes casi imposibles y la tracción desaparece por momentos, pero aprietas los dientes (en los que sientes el barro que vas tragando) te aferras al manillar y pedaleas con más fuerza si cabe para superar este camino convertido literalmente en un torrente. Y la banda sonora es un cóctel en el que se mezcla tu respiración angustiada, los crujidos y roces de tu montura que con el barro y el agua entre sus articulaciones y tracción son toda una sinfonía, el agua del torrente que baja entre rápidos, y la lluvia que ahora cae con fuerza y crepita entre las hojas. Un concierto sublime.

Senderos embarrados que tras el paso de los primeros ciclistas están impracticables. Las ruedas se apelmazan, parece que no llevaran tacos. La bicicleta culebrea de atrás como si tuviese vida propia, tengo que domarla entre un barro eterno, espeso, casi chapapote, procurando no caerme, manteniendo el equilibrio, bailando con una torpeza cómica, mientras pegotes de barro me salpican por todo el cuerpo, incluida cara y ojos. Pero lo paso, el camino se va haciendo más consistente, prueba superada. Sonrisa de satisfacción y trago de agua, aunque sea para limpiar algo la garganta.

Y piedras húmedas que me exigen equilibrismos imposibles, y arena mojada que te frena hasta lo inimaginable y lluvia en la cara y la ropa y todo el cuerpo mojados desde el primer kilómetro, los ojos escuecen por el agua sucia, el sudor y el barro. Pero lo vas venciendo todo, cada vez queda menos y eso te da fuerzas y te anima a seguir.

En cada cruce, un voluntario de la organización bajo la lluvia te da ánimos. Y pienso en el esfuerzo que están haciendo solo por amor a este deporte y a partir de la mitad de la prueba les voy dando las gracias a todos por organizarnos un día tan maravilloso. Y me emociono y eso me anima a seguir y a apretar los dientes. Ya va quedando poco. Conozco lo que me queda y es precioso, tras el cruce bajo el puente de la carretera de Cerceda, un grupo de gente que se protege de la lluvia, da verdaderos alaridos de ánimo. ¿Así llevan todo el día? ¿Tanto aman este deporte?. Me emociono más, subidón de adrenalina y empiezo la trialera del Camino de Santiago hacia Colmenar, unos de los tramos a priori más bonitos y divertidos de toda la ruta, pero ahora que lo pienso, no sé si me han gustado más los charcos, las bajadas cargadas de tensión, los equilibrios en el barro, el compañerismo entre sufridores durante la ruta o la organización impecable.

He terminado exhausto y ya estoy deseando enfrentarme al campo y la montaña otra vez para que me ponga todas las dificultades que quiera, por extremas que éstas sean. Sé que podré con ellas o al menos que lo intentaré y que con toda seguridad disfrutaré mientras lo haga.

Amo este deporte por que aglutina toda la belleza del mundo. Me da igual que no se entienda que sufrir es divertido. Pero yo sé que lo es y eso es suficiente.
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18 de abril de 2010

18-4-10 COLMENAR MTB 2010


Si la bici es cuestión de voluntad y tesón, la ruta de hoy ha puesto a prueba nuestro ánimo, que ha estado a punto de quebrarse. Antes de salir estaba jarreando de lo lindo, con unas nubes negras y cargaditas de agua. Mirábamos buscando un hueco entre nubes, pero la cosa estaba fea. Hemos estado en un tris de dejarlo, porque una cosa es que te llueva a lo largo de la ruta, en caliente, y otra acabar de prepararte para salir en el coche cayendo la mundial y rodeado de barro, ya desde el aparcamiento. Al final, en un rápido concilio, Alfredo, Jorge y yo hemos decidido salir en esta prueba que organiza el Club de Colmenar. Antonio no ha podido venir a última hora.

Ha llovido, los caminos embarrados, el arroyo Tejada y los vados como nunca los he visto, pero ha merecido la pena. Esta ruta tiene de todo: carriles, veredas, zonas técnicas con la dificultad justa, etc. En su mayor parte conocemos sus tramos de otras rutas por la zona. Eso sí, no he dejado de masticar barro en toda la carrera. La he disfrutado a mi ritmo, pues desde el principio nos hemos dispersado. Teóricamente había 800 ciclistas con dorsal. No sé cuántos habrán salido. Alfredo la ha hecho en 3:57h. Jorge en 4:17h y yo en 4:32h.

Los datos del GPS son:

ASCENSIÓN ACUMULADA 1.288M
MÁXIMA PENDIENTE 13,4%
MÍNIMA PENDIENTE 18%
DISTANCIA 71 KM
TIEMPO EN MOVIMIENTO 4:30m

La temperatura razonable, en unos 10º de media.
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10 de abril de 2010

10-4-10 MAJADAHONDA-BOADILLA-VILLAVICIOSA O-VILLAFRANCA CASTILLO


A las 8:30h hemos quedado para salir desde Majadahonda: Alberto, Antonio, Javier, Joserra, José Manuel, Juanjo y un servidor. El propósito era hacer una ruta rodadora, sin gran desnivel y conocer un tramo nuevo hacia Boadilla y Villaviciosa de Odón. En general muy interesante y llevadera, pero tuvimos un tramo que se hizo pesado junto al Río Guadarrama y el Club de Golf El Bosque, porque el sendero estaba lleno de zarzas y era muy estrecho, por lo que tuvimos que hacerlo casi todo el tiempo a pie y a veces a gatas. La próxima vez tomaremos la calle que circula en paralelo al club de golf dejando éste a la izquierda. En las proximidades de Villafranca del Castillo nos desdoblamos. Volvimos hacia Majadahonda Antonio, Javier, Joserra y yo. El resto siguió hacia Villanueva de la Cañada en un bucle de unos 15 Km más. Fueron guiados por José Manuel, que con su nuevo GPS ya está doctorado en la materia. El día magnífico. Con temperaturas entre 7-20º.

















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5 de abril de 2010

3-4-10 MAJADAHONDA-SILLA FELIPE II


El sábado nos juntamos uno que volvía antes de vacaciones con otro que no se pudo marchar, para hacer una ruta a convenir. A las 8:30h quedé con Jorge para salir desde Majadahonda en dirección a Valmayor. Hemos hecho una ruta larga hasta la Silla de Felipe II. Íbamos muy bien de tiempo hasta que Jorge ha doblado la pata del cambio con una piedra. Nos tiramos 40 minutos moviendo aquello para adelante y para atrás hasta que conseguimos liberarlo entre los radios y alinear las roldanas con la cadena y el cassette. De no ser por este incidente, un día perfecto. Buena ruta, precursora de la que hagamos de 100 Km como objetivo de antes del verano, como algunos ansiáis.

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SEMANA SANTA EN GRAN CANARIA

Aprovechando este viaje de descanso y búsqueda de buen tiempo, contacté con una empresa que, desde Playa del Inglés, vende, alquila bicis y organiza distintas actividades de aire libre. Entre otras, rutas de MTB. Esta empresa la conocí en un viaje similar hace dos años. He alquilado para la ocasión una Cannondale lefty RIZE 120 1. No me he sentido cómodo con ella. Era muy rebotona. De una parte, por la presión en los neumáticos (estaban a 4 Kg!) que tuvo fácil arreglo sobre la marcha, pero de otra la presión o el ajuste en las suspensiones, que al no llevar la bomba no pude arreglarlo y la bici se me iba de las manos bajando que era un gusto.
El lunes hicimos una ruta más corta. Hacia la presa de Ayagures y en un carril por un parque natural en un cañón que fue muy divertida.







La ruta que hice el miércoles me tocó hacerla solo, con las indicaciones del guía y un mapa, ya que al final no hubo nadie que la hiciera entera. Había opción larga o corta. En la corta te llevaban en autobús con un grupo de senderistas hasta San Bartolomé de Tirajana y desde allí, tras subir un poco, comenzaba el largo descenso. Preferí hacerla entera aunque fuera solo y aunque me costó tres tramos de ida y vuelta, al final estuvo muy bien y podía haber sido mejor con las suspensiones ajustadas. Al final tuvieron el detalle de no cobrarme nada, ni el alquiler de la bici. Supongo que les daría mucha alegría verme aparecer con la bici a salvo.







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