29 de octubre de 2016

Conciencia del Otoño

Hoy he tenido  plena conciencia del Otoño. La luz del sol cae más oblicua y los troncos de los árboles adquieren más relieve. El verde que despunta y el ocre de algunos árboles dan un contraste espectacular a la Sierra. La temperatura es la propia del entretiempo. Hacía rasca a primera hora con un vientecillo que bajaba hasta Cercedilla desde las cumbres. Vamos, deseando comenzar la subida a la Fuenfría a buen ritmo para entrar en calor. A última hora de la mañana el sol calentaba, pero de la forma templada que lo hace en Octubre. Si te pones a la sombra, no estás a gusto. Perfecto día soleado de Otoño, pues también los hay de lluvia.
 
Hemos hecho la tradicional subida a la Fuenfría-Carril del Gallo-Camino viejo del Paular hasta Cotos-Puerto de Navacerrada-Camino del Calvario y regreso a Cercedilla. Íbamos sin prisa, parando y haciendo fotos. Ha habido bastante personal por el monte. Caminantes y ciclistas. De estos últimos, bastante endurero. La Fuenfría, estos días apacibles, es la Puerta del Sol serrana. Si alguien subiera con una nevera a vender bebidas y perritos calientes, se forraría. Cuando bajábamos hacia el carril del Gallo nos hemos llevado el disgusto de ver destrozado el camino por la acción de máquinas que han debido trajinar con la madera. Hay roderas, barro. Difícil para pedalear. Un desastre y llega hasta bastante entrado el camino. Tremendo impacto visual. Una pena. Últimamente nos estamos encontrando zonas que se arrasan con maquinaria pesada. Luego dicen que las bicis erosionan.

La bajada del carril del Gallo, como siempre, espectacular. El terreno estaba firme. La luz entraba entre los árboles. Le dada un reflejo especial  y la sucesión de curvas, piedras y saltitos la hacen súperdivertida.
 
Pasada la barrera junto a la carretera que baja el puerto de Navacerrada, en los pinares previos al Camino viejo del Paular, nos encontramos a eso de 1 km a un grupo de cuatro fotógrafos haciendo fotos a una modelo (?) con un vestido y pintas  muy raras. Cuando pasamos, se tapó las piernas apresuradamente con una especie de falda vaporosa de gasa de color negro y llevaba una especie de corpiño de cuero muy ceñido de colores verde-gnomo y morado-pendón. Si tuviera que describirlo sin ser más explícito diría que me recordó a Pretty Woman  en versión Halloween. Esta zona de pinar estaba siendo recorrida por grupos de seteros. Desperdigados. Solos o en parejas. Andando despacio.   Era lo más parecido a los zombies en The Walkind Dead  salvo, nuevamente, la noche de Halloween. Bien, sigamos sin disgresiones cinematográficas.
 
La subida a Cotos disipó cualquier ensoñación y nos puso a cada uno en su sitio. El recorrido hasta el Puerto de Navacerrada transcurrió sin mayor novedad, salvo que alguien se dejó el camelback en Cotos y tuvo que deshacer el camino apresuradamente y por segunda vez hoy. Sí, también se lo dejó en el coche cuando comenzábamos la subida a La Fuenfría. Como este foro no es de denuncia, omito caballerosamente el nombre. Denuncia que si le cayó a un ciclista de carretera por no llevar casco, con bronca incluida de la Guardia Civil, que le paró delante de nosotros. Encima llevaba un pinganillo para escuchar música. Uno de los guardias se me quedó mirando cuando llegamos a su altura pues llevaba el pulgar hacia arriba en señal de aprobación. No era un crío. Era talludito. Digno de reprobación, pues.
 
El Puerto de Navacerrada era una feria. El aparcamiento estaba hasta las trancas y las terracitas invitaban a sentarse. El Helio es el Helio, así que seguimos hacia el Camino del Calvario. Éste presentaba el aspecto de siempre: Piedrolos, agua, barro y boñigas que parecen ideados por un fabricante de lavadoras  deseoso de demostrar su producto.
 
Cruzamos Cercedilla. Las inmediaciones de la Plaza Mayor estaban muy concurridas. Las terrazas de los bares repletas de gente tomando el sol y libando cerveza. Llegamos al Helio. Aparcamos las bicis y nos sentamos al sol a por las nuestras. Como siempre, el trato exquisito.
 
Disfrutamos de este buen día de Otoño y de la mutua compañía: Jon, José Antonio, Óscar y este escribano.
 

El enlace a todas las fotos aquí:
https://photos.google.com/share/AF1QipNRvpfRCBhIIn1dYKWzNAveLUffP2v1NVO7Wds_o1KHXqdKqUxZonoXVZZDhIQVhg?hl=es&key=V2YyX2V2emJxRmxaOVlSRU1lUFBqcW1mVE1XS2Rn






















 

 
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16 de octubre de 2016

El castillo de Villafranca


Hemos pasado un montón de veces por ahí. Bordeamos la estación de seguimiento de satélites (Centro Europeo de Seguimiento Espacial, ESAC)  y continuamos hacia Villanueva de la Cañada o Brunete. Se le conoce como castillo de Aulencia. Sí, el cauce que cruzamos en el vado es el río Aulencia. Unas veces seco y otras veces crecido hasta el punto de tener que pasar por los pontones. Es el mismo río del vado cuando vamos por la zona de la Cañada. Es el que hay bajo el carril de la subida de la muerte. El que corre por debajo de Mordor y el que alimenta el embalse de Valmayor donde cruzamos por las rocas o los troncos. El Aulencia forma parte de nuestras rutas con frecuencia y he pensado que se merece un reconocimiento.Tiremos de archivos varios.

El castillo de Aulencia y que complementa el  nombre de Villafranca, está bien emplazado junto al río Guadarrama.  No está claro su origen aunque parece que es musulmán.  El núcleo principal es de planta cuadrada, de unos 25m de lado. La torre del homenaje mide 20 m de alto. Los muros exteriores tienen un grosor de un metro y medio y seis metros de altura. Las referencias escritas sobre el castillo comienzan en el s XIV.

En su etapa reciente, desde 1918 pertenece a una misma familia: La familia Ballesteros. Durante la guerra civil, el castillo fue utilizado como refugio de una brigada de soldados soviéticos que apoyaban al ejército republicano en la batalla de Brunete. No hace falta mucha imaginación para suponer que fue bombardeado por las topas franquistas con bastante intensidad. Menudo trabajito le costó a Agromán, que fue la empresa que construyó la estación de seguimiento de satélites, localizar y desactivar las bombas que habían quedado sin explotar.

Es una pena que esté en estado de ruina... Quede aquí el reconocimiento a nuestra historia y desmentir tajantemente que seamos ajemos a cuanto vemos en nuestras rutas. Tarde o temprano estos recuerdos aparecen en forma de texto.
 
Respecto a la salida de hoy la hemos hecho, mano a mano, Óscar y yo. Elegimos la ruta habitual hasta Brunete y Quijorna. Predominantemente rodadora y donde el puntito de exigencia se consigue apretando. El terreno estaba algo blandito tras las últimas lluvias y con alguna zona de charcos. Algo de fresco a primera hora pero tampoco llegó a calentar mucho por las nubes altas que nos cubrían.

el enlace a todas las fotos aquí:

https://photos.google.com/share/AF1QipPAqWUMW86uD_u2RxUfCTYpK-9X9TxfhbhMiNNaM1BBGLUocLvq2Mr_4HlgwPUVxg?key=YWJMcnYxZWluRk9OVE1qM3FwbjBFcjUzNEtFMnJB


















 

 
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15 de octubre de 2016

Liturgia ciclista

Montar en bici ¿Qué es? ¿Un deporte? ¿Una actividad social? ¿Una terapia? ¿Una conexión con nuestra infancia?  Siempre he sospechado que es más que todo y algo más que todo eso. Tras subir las fotos de la ruta de hoy por la Sierra de Hoyo, he caído en la cuenta que es lo más parecido a una liturgia. Val me ha dado la clave y por eso elijo esta primera foto como cabecera de la crónica de hoy. Las sociedades practican rituales y ceremonias de exaltación de sus religiones. Buscan los puntos altos donde poner altares. Y donde no los hay erigen torres o pirámides. El biker se sublima cuando escala y alcanza puertos. Y donde no los hay trepa por piedras en un remedo de puertos, o torres, o pirámides. Tal vez el inconsciente nos lleva a dominar las alturas y divisar horizontes.
 
Participamos en la liturgia biker de hoy, Val, José Antonio (está que se sale) y este escribano.
 
El enlace a todas las fotos aquí:
https://photos.google.com/share/AF1QipOehh0cj6AEFXAwiyEuhZ7MzHG6yDGuOh_qest-mH8osAb2T4gvAU_vnA-U40EG_w?key=bjIyRlcyNS1tSURVYjVPbmlSdzhMVjQtTDI4TnBR






























 

 
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