enero 07, 2017

Swiss+Tech

esta empresa fabrica herramientas multiuso de inspiración suiza con el auténtico espíritu de innovación americana. Su lema es algo así como "Herramientas que están con usted cuando las necesita". (Póngase voz profunda al pronunciarse). No hace falta que describa mi propensión a cultivar el fondo de armario. El caso es que, deslumbrado por los alicates de Óscar que se desembarazaron en un pis-pas de un molesto desviador trasero de Jon, decidí poner en mi vida algún tipo de aditamento con esta peculiar capacidad operativa. (Nunca se sabe cuando sales a montar en bici y te encuentras con una guerra nuclear.) En el día de hoy y tras su estreno, puedo reconocer públicamente que "soy el poseedor de la pequeña herramienta multiusos Micro-Plus® EX, 9 en una" (Póngase voz profunda al pronunciarse).   No sólo tiene unos pequeños alicates. Qué va. Señores, es que tiene dos destornilladores planos; dos destornilladores estrella; un abridor de botellas. Y... ¡tachán! : tres tipos de troncha cables. Esta microherramienta se pliega. Es ligera. Cabe en cualquier rincón de tu camelback o bolsillo.  (Póngase voz profunda al pronunciarse todo ello).  
 
El caso es que este adminículo yacía ocioso en un bolsillo de mi camelback en compañía de una patilla de cambio, (Por Dios, señores, no olviden llevar este recambio.) cuando José Antonio y yo descubrimos que la laboriosidad humana alcanza a todos los rincones de la tierra. Incluido el camino del Canal  tras bordear Colmenar del Arroyo. Oiga, en mitad de la nada. Pues bien, ante un molesto inconveniente para nuestro tránsito, saqué raudo mi Swiss+Tech Micro-Plus® EX- 9 en una, y utilicé dos de las nueve funcionalidades descritas (venga señores, esa imaginación). Cierto es que pongo a Dios como testigo que esta acción tuvo el mínimo impacto y no vulneró las intenciones básicas de tan afanosos trabajadores. Fue discreta. Habilidosa. Artística si cabe. (es la voz de mi abuela la que se manifiesta) Pero es que uno de natural se encela cuando se le ponen puertas al campo y especialmente en mitad de una ruta larga. Tras resolver este impedimento reemprendimos la marcha maliciándome que habría una nueva prueba de lo industrioso del ser humano en la siguiente verja. Cierto fue. Según me acercaba, mi mano se dirigió instintivamente a mi Swiss+Tech Micro-Plus® EX- 9 en una. (Solicito por última vez que se ponga voz profunda al pronunciarse).   No fue necesario. Imágenes del episodio 27 de la serie MacGyver me iluminaron. Los dos extremos de la valla fueron liberados. El de arriba y el de abajo.  Aplicamos un par de fuerzas razonable. Aquello basculó y  gracias a una sorprendida cadena, nos facilitó la salida  tras convertirnos momentáneamente en reptiles. Todo volvió a su sitio en un santiamén. Que el éxito de nuestro empeño no empañe la próxima visita de tan laboriosos trabajadores.
 
Por lo demás, ruta larga. Sol y frío. Zonas con barro. Paisajes fantásticos de nuestro Oeste madrileño. Excelente compañía. Por último, reiterar que soy un feliz propietario de una Swiss+Tech Micro-Plus® EX- 9 en una. (llegados aquí, es opcional que se ponga voz profunda al pronunciarse)

El enlace a todas las fotos aquí:
https://photos.google.com/share/AF1QipOdnLXSudnuZSk5FcQleiEJe_WeGArmPKZSKwZg8uv6xcXPWCcVah-zGueJz7QEcA?hl=es&key=LUc0eDVfbjZGWmo0UU5SWmtLazRXT0dYYkJMd0t3























 

 
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enero 06, 2017

Huyendo de la niebla

Algunos tenemos la suerte de tener un Convenio laboral que instituye como no laborable el día 5 de enero. A pesar del conjuro que nos echaron los que no disfrutan de esta gracia enviándonos una manta de niebla, José Manuel y yo decidimos deshacerlo cambiando la inicial estrategia modificando nuestro rumbo. Así, una vez llegados a Villafranca del Castillo decidimos ir ganando altura con la esperanza de dejar abajo tan pegajosa inclemencia meteorológica. Cuando coronamos el cerro del Burro el sol apareció y se sostuvo hasta que terminamos la ruta en La Navata. Ha sido una ruta soft. Deliberadamente soft a ritmo de conversación para ir deshaciendo polvorones y turrones. En La Navata cogimos el tren de vuelta a casa. Sin complejos. Nuevamente envueltos en niebla, pero ya no importaba.



































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Pagasarri

Uno de los destinos preferidos de los andarines de Bilbao y alrededores es subir al Pagasarri el primer día del año. Este es un monte de algo más de 650 m de altitud, donde existe un antiguo refugio ahora convertido en una especie de venta que tiene gran aceptación entre la peña. La subida desde Bilbao es más corta, 9 km desde el centro, aunque hay gente que se acerca en coche hasta una barrera y afronta la subida ya acortada a unos 6 Km.  En mi caso,  para hacer una ruta larga, suelo salir desde Etxebarri, al Este de Bilbao,  para lo que tomo el metro (fantástico, por cierto) donde me subo en el último vagón como mandan los cánones. 
 
No madrugué, pero a la hora que lo tomé todavía había gente que regresaba de los saraos del fin de año. (No sé quién, pero alguien estaba descolocado.) Me bajé en la estación de Etxebarri y comencé a pedalear en cota 35. Hacía frío. Unos 2º. Notaba la humedad en el cuerpo, tan distinto del frío seco de Madrid. Para acceder a la zona de monte fui cogiendo algunos tramos carreteriles y  calles de Basauri y Usansolo, predominantemente de zona industrial que bordean el río Ibaia. Me crucé con algún ciclista de carretera. Este tramo va en dirección Este (hacia San Sebastián) para ir girando en dirección Sur ( hacia Burgos) Aquí, a partir del Km 9,  comenzaba la subida hasta las proximidades de una ermita que se corona en el Km 16 en cota 350. En algún tramo de vaguada el termómetro cayó a -2º. Bajada sinuosa hasta Arrigorriaga a cota 50 y nuevamente tomé un tramo de carril junto a una fábrica de celulosa en el Km 23,  ya afrontando los carriles que van ascendiendo progresivamente hasta  el Pagasarri, en el Km 33. El último tramo tiene pendientes superiores al 20% que son superados gracias a las miradas de los andarines con los que te cruzas.
 
Había bastante peña en el refugio-venta. Algún bicimontañero. El refugio tiene una especie de banco corrido en su lateral, lo que le hace apetecible para el descanso, la ingesta y la tertulia. Especialmente en días soleados como éste. Tras alguna foto más emprendí la bajada, verdadero premio del ciclista, con cuidado al ser este el tramo más transitado hacia Bilbao.
 
Para esta ruta salen unos 43,5 Km y 1.050m de desnivel acumulado. No es mucho. Tampoco poco para el primer día del año. En todo caso, sirvan como declaración de intenciones para comenzar el 2017.













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